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Vivimos en un momento de la World Wide Web (www o simplemente web, que no debe confundirse en modo alguno con Internet) en la que se nos presenta un apellido de moda: 2.0. El original es el término Web 2.0, pero a partir de la idea que se encuentra de fondo surgen iniciativas, propuestas, experiencias publicitarias e incluso políticas de estado que agregan el citado apellido. Así, nos encontramos reiteradamente con Turismo 2.0, Bibliotecarios 2.0, Ellas 2.0, Coches 2.0, Elegancia 2.0, Decoración 2.0, Vuelta al Mundo 2.0, entre muchos otros. Por supuesto, en educación vamos por el mismo lado, hallando la Escuela 2.0. Educadores 2.0, Buenas Prácticas 2.0 o TICs 2.0 (sic).
Pareciera ser que apellidarse "2.0" asegurara cierto carácter novedoso, o incluso de calidad, a algún asunto en cuestión. Pero, ¿realmente todos los 2.0 son parientes?¿O, tal como cuando alguien se gana la Lotería, aparecen familiares por todos lados?
Para saber esto haremos una especie de webnimia (una Antroponimia de un concepto en la www).
El término Web 2.0 aparece a principios de este siglo como una forma de diferenciarse de lo que denominaron Web 1.0 (Es decir, antes no se hablaba de una Web 1.0, sino sólo de la Web). La diferencia radica en el rol del usuario frente a los contenidos de las páginas web. Si anteriormente el usuario era un mero consumidor de los contenidos, ya sea debido a las limitaciones técnicas o prácticas, o simplemente porque sólo quería ser eso, ahora tiene la posibilidad (técnica y práctica) de ser un creador de contenidos. Pero hay más: el usuario ya no sólo puede crear, sino que puede compartir, colaborar, participar y crear en entornos especialmente preparados para ello. Es decir, pasamos de algunos que presentan algo a muchos que leen, a muchos que presentan, comparten, participan y colaboran con muchos otros. Es por esto que a la Web 2.0 también se le llama Web Social.
Por supuesto, esto no es totalmente original: desde hace siglos, por ejemplo, trabajamos en equipo. La diferencia radica en la posibilidad de que todos pueden hacerlo sobre el asunto que deseen con una gran facilidad, tanto desde el día a día de las vacaciones a los documentos de una investigación. Para lograr todo esto existen multitud de herramientas que lo posibilitan (llamémosle Herramientas 2.0).
En el ámbito del software, por su parte, se dice - en términos generales- de un programa informático que es 2.0 en cuanto corresponda a una segunda versión que posee importantes cambios con respecto a uno anterior, por lo que no necesariamente sea una Herramienta 2.0.
En resumen, que algo en la web lleve el apellido 2.0 supone que ese algo se basa en la participación, la colaboración, el compartir y la creación entre varios usuarios. Esto implica que no todos los sitios que se apelliden 2.0 sean representantes correctos de la Web 2.0.
¿Cuáles son las consecuencias de esto en el plano educativo?
Anteriormente ya he nombrado algunas iniciativas educativos con apellido 2.0. Ahora, en el aula, podemos utilizar herramientas 2.0 que nos ayuden a lograr el aprendizaje de nuestros estudiantes. Existen muchísimas que podemos utilizar, la mayoría gratuitas, caracterizadas por tener una curva de aprendizaje baja. Pero es necesario, antes de utilizarla, tener claro cuál es el objetivo para el que fue creado a fin de explotar su potencial. Así, por ejemplo, no tiene razón utilizar una wiki sólo para poner vídeos o fotos. De poderse, se puede. Pero no cumple el objetivo que tiene usar una wiki. En cambio, utilizar una wiki para que los estudiantes creen su propia enciclopedia sobre conceptos de química tiene mayores posibilidades de hacer un buen uso de la herramienta y, lo que es más importante, de que los estudiantes aprendan.
Hasta acá esta parte del artículo. En uno próximo veremos aplicaciones prácticas de algunas herramientas 2.0 en educación.