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Ahora sí, ¡He pasado el ramo!

Escrito por Karla Campaña

Karla Campaña Vilo es Licenciada en Educación, Profesora de Historia y Geografía por la Universidad de La Serena, Chile. Miembro fundador de www.saladeprofes.com. Actualmente es candidata a Doctor en Educación por la Universidad de Navarra, España especia
Se acusa de la mala calidad en la enseñanza y el paupérrimo aprendizaje de los estudiantes de Chile tanto en colegios privados, municipales como subvencionados. Se han buscado los “culpables” de tal situación siendo uno de ellos, y para algunos la causa principal, el cómo los docentes realizamos nuestra labor educativa. De ahí surgen varias aristas: la vocación del docente, cantidad de trabajo, identificación con el proyecto educativo y su formación, entre otros.

Si la educación chilena está en crisis, la formación docente también lo está. Poco a poco nos hemos convertido en observadores en cómo emergen año a año instituciones que ofrecen estudios de pedagogía "express", estudios de regularización de título, y para qué hablar de la formación a distancia. Si estos problemas existen en estas instituciones ¿cuáles serán los problemas de las universidades estatales?
El panorama de las universidades estatales regionales no es alentador. En mi formación docente (que no fue hace mucho) los ramos que tuve mayor dificultad fueron precisamente los ramos educativos. Y no fue  porque eran los “más difíciles” sino que eran los menos entendibles.  A mi parecer, difícil no es sinónimo de que no deba entenderse puesto que uno puede encontrar difícil correr 300 mts planos pero puede entender el cómo prepararse para llegar a obtenerlo. Y el problema justamente es ese, no hay preparación o no tuve la suerte de tenerla.
Mi primera clase en la Universidad fue a través de una frase que decía: La escuela ha muerto y yo, en mí estructura mental de joven de 18 años recién egresada de la escuela me preguntaba: ¿pero cómo ha muerto? ¡Si no es algo vivo! Y si estuviese muerta, ¿acaso no estuve en ella el año anterior?.  El ramo se me hizo difícil  porque no era entendible, por más dedicación y clases que asistía (tuve 100% de asistencia) fue algo que me superaba. Hoy pienso, ¿y si hubiese tenido ese ramo en el último año de mi carrera? Creo que las cosas hubiesen sido totalmente distintas. Tendría más experiencia, ya con tres prácticas realizadas podría opinar desde mi visión de futura – docente.

En la profesión si bien es importante la teoría también lo es la práctica, pero una práctica real.

Al siguiente año tuve Curriculum Educacional, creo que aprendí más de los eventos sociales y de las situaciones domésticas que mi profesor comentaba respecto a su asesora del hogar que de currículum. Y eso que era un especialista en esta área; sin embargo su interés no era precisamente que aprendiéramos curriculum.
La formación de evaluación y metodología de la enseñanza de mi especialidad tampoco dejaron buenos recuerdos en mí. Si bien era abundante la bibliografía respecto a la asignatura, los formadores nunca habían realizado clases en colegio o bien habían dejado las aulas escolares hace mucho, y ahora se dedicaban solo a la  Universidad. Mis compañeros decían que ¡ellos vivían en el Olimpo! cual palacio de los dioses griegos.
No estoy deslegitimando a los académicos que trabajan en Universidades pero creo que ellos deben ser coherentes con la formación que están entregando, sobre todo en los ramos pedagógicos. La coherencia radica en que dediquen algunas horas a trabajar en algún colegio para que conozcan la realidad que enseñan en la formación docente. Cuántas veces mis profesores me hablaron de las “partes de la clase”  y no tan solo eso, sino que había que cumplirlas a cabalidad pues así lo exigen y es acorde a la nueva visión de la educación. ¡Cuántas veces traté de realizarlo! Pero no es que yo no lo quisiera sino que es francamente imposible, depende de muchos factores tanto internos como externos y eso, a mi parecer, no creo que signifique ser buen o mal docente sino mas bien, estos factores la teoría no siempre los toma en cuenta y la enseñanza de estas “reglas para realizar una buena clase” en conjunto con las pre-practicas, que no siempre muestran la realidad con que el futuro docente se va a encontrar, hacen que desarrollemos una visión realmente reducida de lo que significa un proceso de aprender y enseñar.
Hoy, a tres años de egresada, y con cierta experiencia en la realización y preparación de clases, puedo decir que finalmente ¡he pasado el ramo!. Lamentablemente un poco tarde puesto que me hubiese gustado tener la reflexión que actualmente poseo en mis tiempos universitarios. Creo que mi perspectiva hubiese sido totalmente distinta, creo que hubiese entendido muchas cosas… ello me convence cque tenemos una deuda en la formación de los docentes. En la profesión si bien es importante la teoría también lo es la práctica, pero una práctica real, una práctica en que tu formador te diga las verdades que ya han sido probadas bajo su experiencia y no una verdad que sale en un libro, que muchas veces, es teoría de otra realidad educacional y con ello me refiero a la educación en otro país.
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